MIEDO
El cielo negro muerde implacable en silencio la fruta dorada, la manzana azul. Ya devora la última letra de amor…
tanto pesa el alma y lacera los sentidos en vano buscándote donde no sucede nadie, con esta inútil costumbre de no aceptar que ciertas ausencias aprendieron a quedarse. A veces creo hallarte, pero la Sombra llega primero.
Tras mucho meditar y buscar en todo lo que existe, en el cajón donde guardo tus besos y en la filosofía universal revelando el torso descarnado, no ha de sorprender el sentido único del caudal que una vez se disfrazó de manantial y horadó la roca.
Ahora Palas susurra: Ya vendrá el alba, corazón, la fuerza para atravesar la noche proviene del agua bebida.
Y entonces te agradezco, mi sol, porque aun vives en todos los rincones donde ya no estás.
26-05-2026